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lunes, 22 de febrero de 2016

Hoy va de leches


En los últimos años se ha extendido cierta mala prensa hacia la leche y los derivados lácteos, llegándose a calificar como uno de los "venenos blancos" de la alimentación actual.

Es cierto que la leche cruda y sus derivados (p.e.: queso elaborado con leche cruda) es capaz de transmitir algunas enfermedades como la brucelosis o la listeriosis. Sin embargo estos patógenos son eliminados por la pasteurización.

El consumo de leche cruda y sus derivados es especialmente peligroso en el caso de mujeres embarazadas, dado el alto riesgo de daños graves e irreversibles para el feto.

http://algadirslu.blogspot.com.es/2014/08/cocinas-de-ficcion-la-lechera-de-vermeer.htmlEl mito del "veneno blanco" achaca precisamente a la pasteurización y la homogeneización de la leche sus pretendidos males. Por ejemplo, se difunde la creencia de que la leche procesada favorece la aparición de alergias e intolerancias.

Hay que aclarar que la intolerancia a la lactosa es genética, estando especialmente extendida entre determinadas poblaciones humanas (poblaciones del África negra y determinadas poblaciones asiáticas, por ejemplo). Se trata de la condición natural en el resto de los mamíferos, en los que los cachorros generan la enzima lactasa, capaz de degradar la lactosa, pero tras el destete dicha enzima deja de producirse.
Algunas poblaciones humanas llevan consumiendo leche como alimento desde el neolítico; dichas poblaciones, entre ellas la europea, ha evolucionado para mantener la producción de lactasa durante toda la vida.
Si uno es intolerante a la lactosa lo es por herencia genética (o por enfermedad degenerativa) y nada puede hacer para evitarlo, aunque si puede evitar sus síntomas: consumir leche y derivados sin lactosa, o yogur, cuyo contenido en lactosa es muy bajo (ojo, no confundir con otros "postres lácteos").

En cuanto a las alergias alimentarias, estas se desarrollan por contacto con el alimento. En el caso de la leche, la reacción la producen algunas de las proteínas contenidas en ella.

Algunos alimentos son potencialmente más alergénicos que otros (entre ellos la leche), pero es el sistema inmune de la persona alérgica, que está alterado e hipersensibilizado, el responsable de la respuesta alérgica, no el alimento. La leche cruda y la pasteurizada cuentan con el mismo contenido proteico, por lo que son igualmente susceptibles de inducir una alergia en la persona que posea un sistema inmune previamente hipersensible.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Información al consumidor sobre alérgenos alimentarios

El 13 de diciembre de 2014 entró en vigor el nuevo Reglamento de información alimentaria facilitada al consumidor, el conocido Reglamento UE nº 1169/2011 y pretende facilitar información al consumidor de los alérgenos que contienen los alimentos que consumimos no envasados, es decir, en restaurantes, bares, etc.

Nos hemos encontrado con pocos establecimientos que cumplen con la citada normativa.

Los establecimientos que sirvan alimentos no envasados como restaurantes, bares, cafeterías, empresas de catering, comedores escolares, hospitales, etc.... deben informar al consumidor de la presencia de una serie de ingredientes que pueden provocar alergias o intolerancias alimentarias.

Estos alérgenos son:
  • Cereales que contengan gluten, a saber: trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut o sus variedades híbridas y productos derivados.
  • Crustáceos y productos a base de crustáceos.
  • Huevos y productos a base de huevo.
  • Pescado y productos a base de pescado
  • Cacahuetes y productos a base de cacahuetes.
  • Soja y productos a base de soja
  • Leche y sus derivados (incluida la lactosa)
  • Frutos de cáscara, es decir: almendras, avellanas, nueces, anacardos, pacanas, nueces de Brasil, alfóncigos, nueces macadamia o nueces de Australia y productos derivados.
  • Apio y productos derivados.
  • Mostaza y productos derivados.
  • Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo.
  • Dióxido de azufre y sulfitos.
  • Altramuces y productos a base de altramuces.
  • Moluscos y productos a base de moluscos.

La forma de informar al consumidor ha de ser -según el reglamento- clara y accesible. Se  puede proporcionar:
  • Por escrito. Por ejemplo en la carta del establecimiento: ENSALADILLA RUSA, CON ATÚN Y HUEVO COCIDO. Si el nombre del plato contienen el nombre del alérgeno no es necesario indicarlo nuevamente. En nuestro caso concreto, los alérgenos son el atún (Pescado y productos a base de pescado) y el huevo (Huevos y productos a base de huevo).
  • También se puede informar oralmente. Si se opta por esta opción, se deberá colocar un cartel visible indicando que el establecimiento dispone de la información relativa  a los alérgenos y dónde se encuentra y tener dicha información por escrito o en soporte informático disponible y accesible al consumidor que la solicite.
Recomendamos la elaboración de una ficha por cada plato elaborado en la que se indique los alérgenos que contenga el plato.

En algunos establecimientos hemos visto carteles advirtiendo de la presencia de alérgenos en todos los platos. ¡ESTO NO ES CORRECTO!. Hay que indicar la presencia de alérgenos de manera concreta. Además podríamos perder clientes.

Un ejemplo de cartel puede ser el siguiente colocado en lugar visible:


Ante cualquier demanda de información el personal deberá conocer qué alérgenos llevan los platos o bien consultarlo en las fichas de cada plato.

Si tienes dudas puedes ponerte en contacto con nosotros y te asesoramos al respecto.
 

O contratar nuestros cursos presenciales u on-line.








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